El relevo generacional se ha convertido en uno de los retos estructurales en nuestro país y también en Castilla‑La Mancha. El envejecimiento de los titulares de decenas de microempresas, autónomos y pymes familiares, unido a la ausencia de planes de sucesión y a la despoblación rural, está provocando un “cierre silencioso” de negocios viables que sostienen empleo, servicios esenciales y capital social en numerosas comarcas de la región.
El estudio Economía y Relevo CLM, elaborado por la Asociación empresarial de Sociedades laborales y Participadas de Castilla la Mancha (ASLABCAM) identifica que más del 35% de las pymes activas tienen titulares mayores de 55 años y estima que unas 15.000 empresas podrían cesar su actividad en la próxima década por falta de relevo. Este fenómeno afecta especialmente a sectores estratégicos como el agroalimentario, el comercio de proximidad, la hostelería, la pequeña industria y el turismo rural, generando impactos directos en el empleo, la cohesión comunitaria y la resiliencia territorial.
Ante este escenario, la Economía Social —y en particular las sociedades laborales— se plantea como una alternativa estructural de continuidad empresarial. Su modelo de gobernanza democrática, arraigo territorial y preservación del empleo permite transformar los procesos de sucesión en oportunidades de desarrollo sostenible, fijación de población y fortalecimiento del tejido productivo local.
El proyecto RELEVO CLM propone una estrategia integral basada en identificación temprana de empresas en riesgo, acompañamiento técnico, digitalización inclusiva, formación intergeneracional y gobernanza multinivel. Su enfoque busca preservar empresas viables, mantener empleo y consolidar un nuevo paradigma de relevo social que refuerce la cohesión territorial y la sostenibilidad económica de Castilla‑La Mancha.