En el IES Diego de Siloé en Albacete, dentro del proyecto “Descubre y Coopera” de la Junta de Comunidades de Castilla la Mancha, Encuentro con estudiantes sobre Emprendimiento, Economía Social y sociedades laborales

En el acto se ha trasladado a los estudiantes que emprender no es solo crear una empresa, sino también construir proyectos que generen valor social, empleo de calidad y un impacto positivo en el entorno.

Durante la charla se han destacado varios aspectos clave:

  1. La economía social como un modelo que pone a las personas en el centro, priorizando la cooperación, la solidaridad y la sostenibilidad por encima del beneficio individual.
  2. Las sociedades laborales, una fórmula empresarial donde los trabajadores son también propietarios, lo que favorece la participación democrática, la estabilidad laboral y el compromiso con el proyecto.
  3. La importancia de desarrollar iniciativa, creatividad y capacidad de trabajo en equipo, habilidades esenciales para emprender en cualquier ámbito.
  4. El papel que puede desempeñar la población joven en la creación de nuevas ideas que respondan a los retos actuales: digitalización, transición ecológica, igualdad de oportunidades y cohesión social.

Rodolfo Benito ha animado a mirar el emprendimiento no solo como una salida profesional, sino como una forma de transformar la realidad, de generar oportunidades y de demostrar que otro modelo económico es posible cuando se trabaja desde determinados valores.

El emprendimiento colectivo es una forma de crear proyectos y empresas en la que varias personas se unen para poner en marcha una idea común, compartiendo responsabilidades, decisiones, riesgos y beneficios. A diferencia del emprendimiento individual, donde una sola persona impulsa el proyecto, en el emprendimiento colectivo el motor es el grupo, la cooperación y la suma de talentos.

Emprender colectivamente significa:

  • Tomar decisiones de manera democrática, escuchando todas las voces y buscando acuerdos.
  • Compartir el esfuerzo y las responsabilidades, de modo que el peso del proyecto no recaiga en una sola persona.
  • Aprovechar la diversidad de habilidades, experiencias y puntos de vista para enriquecer la iniciativa.
  • Repartir los beneficios de forma justa, en función de la participación y el compromiso.
  • Construir proyectos más sólidos y sostenibles, porque se basan en la colaboración y en el apoyo mutuo.

Este tipo de emprendimiento está muy presente en la economía social, especialmente en fórmulas como las cooperativas o las sociedades laborales, donde los trabajadores son protagonistas y participan activamente en la gestión.